La rueda de la fortuna || Samantha

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La rueda de la fortuna || Samantha

Mensaje por Aidan G. Kendrick el Sáb Mayo 25, 2013 11:40 pm

Día: 1
Zona: Pública, juegos mecánicos
Hora: 8:00 pm

No paraba de emocionarme con todo lo que se había montado para este festival, en primer lugar nunca hubiera pensado en la posibilidad de unir a gente de todos los distritos en un solo lugar, pero con todo y que me entusiasmaba este lugar también me cohibía ya que ansiaba conocer gente que me contase sobre el distrito donde vivían, pero al mismo tiempo se me dificultaba mucho empezar una conversación con alguien desconocido ya que siempre me tachaban de raro por lo que simplemente me ignoraban y se alejaban, esto me hacía sobre pensar mis posibilidades y eran tantos y tantos mis pensamientos que terminaba por desistir.
Así que mientras pensaba y pensaba mis posibilidades, miré mi reloj para así darme cuenta de que la hora en que mi padre y yo habíamos acordado para tomar el tren de regreso a casa aún era relativamente lejana y tenía tiempo suficiente para divertirme, así que con amigos o sin ellos tenía que aprovechar mi tiempo al máximo. Llegando a esa resolución aceleré mi paso hasta llegar a la zona dedicada a los juegos mecánicos, que era de la más concurrida, no sabía por dónde empezar, incluso los juegos menos extravagantes como el carrusel de caballos me fascinaban ya que simplemente no había tenido la oportunidad de ver tantas y tan enorme máquinas juntas… me preguntaba cómo funcionaban, cómo se verían por dentro. Pues bien eso era imposible por lo que solo tenía una opción con estos juegos y era el subirme a ellos.

Caminaba y pensaba en qué subirme, entonces lo vi, al final de toda la zona de juegos mecánicos se alzaba una enorme rueda de la fortuna, llena de luces de colores que cambiaban en sintonía de una música que no alcanzaba a distinguir detrás de tantos sonidos provenientes de tantas partes; pero estaba seguro que esos cambios de formas y colores seguían un ritmo, podía sentirlo. Corrí hasta llegar a la fila para subir, entonces me di cuenta que las cabinas eran pequeñas y generalmente subían por parejas. No había muchos en la fila y yo era el único que iba solo, por lo que no sabía si me dejarían subir por mi cuenta a una de las cabinas o tenía que ir con alguien.

Fue entonces que una chica, (parecía de mi edad tal vez un poco mayor) se acercó a la fila, tenía un lindo vestido, pensé por un momento que era del Capitolio o de algún distrito alto, por lo cual me puse nervioso y no sabía cómo comenzar a hablarle. –Ehmm… hola… disculpa… - En mi interior rogaba por no ponerme rojo o tartamudear… aunque lo segundo tal vez ya sucedía y lo primero… creo que tardaría mucho en suceder. -… Estaba pensando si… tú quisieras… subir conmigo a la rueda de la fortuna…-Señalé el juego frente a nosotros, la fila avanzaba y pareja por pareja iban ocupando sus lugares. Pero lo único en que podía pensar era en que seguramente ya estaba rojo, que mi cara estaba toda roja… -M-mi nombre es Aidan, mucho gusto. –Extendí la mano para saludarla pero ¡Debía haberme presentado primero! … definitivamente no era bueno empezando conversaciones.





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Re: La rueda de la fortuna || Samantha

Mensaje por Samantha A. Winchester el Dom Mayo 26, 2013 12:33 am

Luces, colores, música, olores dulces que nunca en mi vida creí poder algún día conocer. ¡El carnaval era increíble! Había de todo en el distrito seis, incluso la gente era tan variada que muchas personas se me hacían tan curiosas por sus vestimentas y colores de cabellos que estaba tentada a ir solo a pedirles un mechón de cabello para mi cofre de recuerdos.

Todo era maravilloso y aunque sabía que venía con las directoras del orfanato no pude evitar la tentación de "perderme" entre la multitud, pero bueno al final no estaba yo perdida, no por que sabía donde estaba, estaba en el distrito seis, mis directrices eran las que estaban perdidas pues no sabía donde se habían metido. Así que con esa excusa simplemente comencé a tontear por el lugar.

Pasé a los puestos de comida y como era gratuita comí tantas golosinas dulces que parecían sacadas de un cuento de hadas, había una cosa esponjosa color rosada que sabía a azúcar la cual me recordaba a las nubes del amanecer, y había bocadillos pequeños de sabor un tanto amargo llamados chocolates. Todo parecía un sueño, no podía perderme de nada y aunque sabía que las directoras quizás me estaban buscando -o quizás no por que siempre me escapaba- seguí mi camino.

Mucha gente me veía algo extraña, algunos de los más raros preguntaban sobre mi vestuario pero solo sonreía dando leves giros y haciendo una reverencia al final como la chica estilista -quien me había prestado este vestido- me dijo que hiciera para promocionar sus diseños, algo de mercado... mercader... merca tec... mercano tenia.... algo así, la verdad nunca aprendí esa palabra, así que solo pasaba dando leves saltos, incluso muchos me decían que parecía una linda niña aunque sabía que mi apariencia engañaba un poco pues apenas había cumplido quince años aunque muchos decían que seguía siendo una niña... No entendía eso ¿Que acaso no se es niño para siempre? No importaba, la verdad seguía disfrutando del carnaval.

Las luces me atraían mucho y aveces hacían que mi vestuario brillara un poco lo cual me daba mucha gracia, pues el color blanco se tornaba en tonalidades rosadas, azules o amarillas dependiendo a los colores de las luces, incluso las luces parecían lindos botones que debía tener en mi colección en casa, pero lastima que nunca había visto un botón así, aunque sería hermoso tener uno en la colección. Así guiada por las luces llegué a una zona un tanto rara invadida por gritos y mucha gente, más de lo normal, todos emocionados por muchas cosas que no entendía hasta que vi unas estructuras de acero alzarse enfrente de mi, parecían juegos y muy divertidos, pero a diferencia de los juegos a los que estaba acostumbrada en los parques estos se movían.

Nunca había visto algo similar y eso me emocionaba, quería subir a uno pero no sabía a cual y comenzaba a mirar a todos lados sin saber cual subirme primero. « ¿Cuál? ¿Cuál? » Pensaba con un dedo en mis labios mientras alguien tocaba mi hombro, cuando me giré vi a un chico casi de mi edad a lo cual sonreí al instante viendo que se notaba algo nervioso lo cual no entendía por que hasta que mencionó la rueda. — ¿Uh? ¿Rueda? — Mencioné girando un poco mi rostro para ver una gran rueda con carritos a lo cual al ver sus colores y las luces hizo que me sintiera con ganas de subir corriendo ahí. — ¡¿Esa?! — Dije con gran ánimo mientras no perdía la sonrisa de mi rostro y sin más tomé la mano del chico para correr a la fila mientras lo interrumpía pues estaba segura que mientras lo jalaba el estaba diciendo algo, pero no escuche que decía así que cuando llegué después de correr unos cuantos metros di un saltito emocionada dando unas leves palmadas con mis manos. — ¡Se ve muy grande! Y tiene muchos focos ¿No crees? Pensaba subirme a ese, o ese o ese, también a ese pero no sabía cual hasta que me dijiste de este y se ve más bonito que los otros... ¿Ya subiste? ¿Es divertido? ¿Se ve todo el festival desde arriba? — Comenzaba a cuestionarlo en muchos sentidos, tanto que al final se me olvido preguntarle sobre que había dicho antes de que comenzara a jalarlo, quizás después lo recordaría y le preguntaría otra vez.
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Re: La rueda de la fortuna || Samantha

Mensaje por Aidan G. Kendrick el Lun Mayo 27, 2013 9:02 pm

Estaba preocupado por la reacción que ella tendría hacia conmigo, porque hay que admitir que nadie está acostumbrado a que un extraño te comience a hablar de la nada pidiéndole que te acompañara a subir a un juego mecánico… pero mi alivio fue enorme al ver que no solo no le parecía extraña mi invitación, me había contestado con una enorme sonrisa que me tranquilizó en el instante y me hizo de igual forma sonreír, aunque con un poco de pena, pero una sonrisa después de todo. Entonces tomó mi mano que había extendido hacia ella para saludarla, pero no fue precisamente para contestar dicho saludo…

De repente la mano de ella jalaba la mía, y la chica comenzó a correr emocionada por subir a la enorme rueda, estaba bastante confundido pero no dije nada y me dejé llevar contagiado por su energía y fascinación. Al llegar a la zona donde la fila comenzaba a decrecer, ella daba saltos y aplaudía, yo la miraba maravillado, ella era un torbellino de ideas; así como me preguntaba una cosa, al mismo tiempo preguntaba otra y no sabía por dónde empezar a contestarle el montón de preguntas que me hacía. –Sí muchas luces pero… no he… me imagino que sí pero…- trataba de seguir su conversación pero era rápido, sin embargo no me molestaba, al contrario.

Sin embargo nuestra “conversación” fue interrumpida por la súbita voz del encargado que nos preguntaba si subiríamos a la rueda. –¡Sí! Nosotros dos. – Le dije señalando a mi alegre compañera con la mirada; entonces tomé la mano de ella y emulando lo que había hecho hace unos momentos la jalé un poco para subir los escalones que nos dirigirían a la cabina colgante donde ambos nos sentaríamos, uno frente al otro, después de decirnos las medidas de seguridad de la atracción el encargado cerró la compuerta y ya que habíamos sido los últimos en subir, segundos después el movimiento comenzó.

La atracción era de movimiento lento por lo que íbamos a estar juntos un rato, eso me inquietaba ya que no la conocía, pero su humor era aparentemente muy jovial y ameno por lo que trataba de tranquilizarme con eso. – Te dije mi nombre hace un rato, pero no me dijiste el tuyo, ¿cómo te llamas?- dije para romper el hielo, por algo se tenía que empezar.





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Re: La rueda de la fortuna || Samantha

Mensaje por Samantha A. Winchester el Miér Mayo 29, 2013 6:30 pm

Comenzaba a decir muchas preguntas al chico, pero aunque a sabía que muchos se enredaban con ello a mi me daba un poco de risa, ademas de que me incitaba a preguntar más... No se por que, solo se que siempre que hacia una pregunta me daban ganas de hacer otra y otra y otra más.

El chico no era una excepción, pues ante cada pregunta que hacía él solo tartamudeaba un poco a lo cual me hizo reír un poco cerrando mis labios para no reír tan fuerte aunque después mi estomago me dolía un poco por aguantar la risa y no lo hacía por burlarme de él, es solo que se veía muy gracioso aunque por estarme riendo un señor nos dijo que pasáramos a lo cual ahora el chico tomó mi mano jalandome un poco hacia la rueda.

Era eso raro para mi, pues nunca antes otra persona me había jalado -excepto la directora del orfanato- pero de ahí en fuera yo siempre era quien jalaba a las personas... Vaya que se siente gracioso cuando otra persona es quien te lleva aunque bueno dejando esto de lado al ver la cabina bajar hizo que abriera mis ojos y mis labios por la gran sorpresa que tenía de verla pues parecía el carro de la cenicienta, todo redondo y lleno de cristal en los laterales, incluso exclamé con un gran "¡Ah!" como cuando alguien te lleva un regalo sorpresa de cumpleaños, esto era emocionante y sin dudarlo subí con el chico a la cabina viendo como se cerraba la puerta y comenzaba a moverse.

Mis manos se colocaron sobre el cristal que estaba tras de mi y pegué mi frente a él mientras mis labios aun estaban algo abiertos mientras sonreía con gran asombro. La feria lucia esplendida desde arriba; las luces parecían pequeñas luciérnagas mientras más fuéramos subiendo, luciérnagas de colores aunque igual parecen foquitos de navidad como los que pone la directora en el arbolito aunque solo lo prendemos una vez por que ella dice que es muy caro encenderlo...«Algún día tendré tanto dinero como para poder mantener un árbol de esos encendido todo un año.»

— ¿Eh?... ¡Samantha! — Me giré un poco sentándome de golpe -pues estaba hincada viendo por el cristal- para luego colocar mis manos en mis rodillas como si fuera una sesión de fotos... Creo que esas posturas se me quedaron grabadas después de que la estilista me hiciera posar por tanto tiempo. — Samantha Aluney Winchester... Soy del distrito ocho... ¿Y tu? — Sonreí nuevamente con un poco de inocencia, como cuando no quiero que la directora me regañe poniendo una carita algo preocupada, como los cachorritos cuando quieres que los lleves a casa. — Disculpa... Hace un momento no escuche tu nombre... Había mucho ruido abajo y me distraje... ¿Me lo podrías decir nuevamente? ¿Siiiiii? — Alargue la última palabra mientras entrelazaba mis dos manos sonriendo para que no se enojara mucho conmigo si es que se enojó por no escucharlo.
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Re: La rueda de la fortuna || Samantha

Mensaje por Aidan G. Kendrick el Vie Jun 07, 2013 11:50 pm

La vista era lo suficientemente hermosa como para perderse al observarla, y simplemente no parar de hacerlo, era así lo sabía y mi curiosa acompañante era quien más lo disfrutaba, porque aun estando en mi asiento y observando las luces que cada vez se hacían más pequeñas a la vez que la altura aumentaba, le daba mayor importancia a la chica que tenía cerca quien sin reparar en mi presencia y en que la miraba, estaba lo suficientemente fascinada con el paisaje de luces que se expandía bajo nosotros. ¿Qué pasaba por su mente al mirar todas estas luces? No lo sabía, sin embargo por la mía seguía esa sensación de nerviosismo e impaciencia, ¿había hecho mal en invitarla o simplemente era distraída?

Fue entonces que mis especulaciones se vieron cortadas de repente, cuando son un movimiento rápido ella se sentó en el banquillo frente a mí de una manera bastante curiosa, como si de repente la chica que estaba hincada mirando las luces con ojos tan brillantes como las luces propias, se hubiera convertido en una refinada señorita. Una sonrisa se dibujó en mi rostro al escuchar su nombre. Era del distrito 8, eso no me lo esperaba. Entonces preguntó mi nombre, su expresión era… especial… sonreía, pero en sus ojos había una especie de culpa por haber olvidado mi nombre, y no sabía por qué, pero ahora yo me sentía apenado y no podía evitar sonrojarme.

Miré súbitamente hacia el cristal, tratando así que ella no mirara mi cara llena de nerviosismo por lo que observaba más mi reflejo que las luces de afuera, estábamos casi en lo más alto. No le tenía miedo a las alturas en lo absoluto, pero la manera de expresarse de Samantha me ponía totalmente nervioso. –S-Soy Aidan Gareth Kendrick… sólo llámame Aidan… o Dean… cómo quieras…- Balbuceaba o tartamudeaba, ya no estaba del todo seguro, pero hice lo mejor que pude por presentarme nuevamente, si no lo hubiera olvidado podría haber evitado esta segunda y extraña presentación. -… soy del distrito 3. – Continué y suspiré al final aliviado por librarme de la presentación, ahora solo quedaba continuar una conversación, asunto más difícil, pero que tenía que superar.

-Hubiera jurado que eras del Capitolio. –Comenté ya más tranquilo. – El vestido que llevas es muy lindo. – Continué, la verdad es que lo era… incluso si yo no era experto en vestidos, ella en especial se veía bien en ese. – ¿En tu distrito hay cosas como estos festivales? Nunca había conocido a alguien del Distrito 8… ¿Cómo es? ¿Se dedican a la industria textil no? ¿Tú te dedicas a eso también? – De repente ahora era yo el que hacía el montón de preguntas, cuando me di cuenta cerré mi boca de golpe. –Oh yo… jeje… Disculpa Samantha… es solo que me emociona mucho conocer sobre otros distritos. – Bajé la mirada y sonreí un poco avergonzado, esperé entonces a que ella continuara.





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Re: La rueda de la fortuna || Samantha

Mensaje por Samantha A. Winchester el Lun Jun 10, 2013 10:24 am

Algo gracioso que ocurrió cuando pregunte de nuevo su nombre fue que él chico se giró viendo el cristal y sus mejillas se veían rojas como los focos de la rueda de la fortuna. ¡Eso si que era genial! Yo quisiera hacer lo mismo aunque no se como, quizás deba comerme un foco o comer luciérnagas.

Cuando el chico me dijo su nombre lo comencé a repetir varias veces en mi mente diciéndolo bajito para que se me quedara grabado en mi memoria y no se me olvidara, aunque cuando dijo su distrito... « Eso lo explica todo, el tres es bueno con la tecnología. Quizás si tiene un foco en sus mejillas. » Pensé con una sonrisa que se escapó de mis labios.

—Muchos dicen eso... Pero no soy de ahí. Ademas parece un lugar muy aburrido. — Crucé un poco mis brazos con un toque de orgullo pues aun recuerdo cuando la estilista quería que fuera su hija y llevarme a vivir ahí, la verdad no encontraba nada divertido ahí, ademas de que me gusta estar en el orfanato con los otros niños. — ¿Eh? Te gusta, si quieres puedo prestártelo. — Sonreí nuevamente bromeando un poco con el chico quien comenzaba a agradarme mucho. — Una amiga los hace... Pero siempre quiere que los use, aunque es mas difícil moverse con él pero bueno. — Levante un poco mis hombros sin mucha importancia para notar como estábamos ahora en lo mas alto lo cual me hizo volver la mirada al cristal pero ahora parecía que la cascada de preguntas venía de Dean a lo cual abrí un poco mis ojos sorprendida pero no pude evitar sonreír, aunque mirando nuevamente su cara observe que volvía a tener las mejillas encendidas.

No pude evitar el levantarme algo distraída y sentarme a su lado mientras el seguía viendo un poco hacia abajo y sin más levante mi mano picando un poco sus mejillas algo curiosa notando que eran suaves como la de los niños del orfanato. « Si son suaves. ¿Entonces dónde están los focos que hacen que se enciendan? » No entendía como lo hacía pero me era tan curioso que no dejaba de picar su mejilla hasta que al final me di por vencida bajando la mano a mis rodillas suspirando con algo de decepción.

— En mi distrito no hay cosas tan lindas como aquí... En si es la primera vez que veo un festival... Allá lo único que hay de festival son las pasarelas de moda del capitolio pero eso solo es para decirnos que hay mas trabajo por que siempre piden telas o accesorios especiales. — volví a suspirar con la mirada baja. —Yo en si no tengo trabajo... Soy desempleada. —LO ultimo lo dije con una sonrisa aunque no se si trabajo se le puede decir a modelar para la estilista de mi distrito. — No me digas Samantha... Solo Sam o Samy, es más corto. —Hice un pequeño puchero en lo último pues Samantha solo lo usaban para reprenderme cuando me escapaba del orfanato o hacía una travesura.

En eso recordé las luciérnagas y sin más abrí la boca de chico con mis manos jalando un poco las comisuras de sus labios pero por más que buscara no podía ver luciérnagas en su boca. « Buuu~ ¿Entonces como hace para encender sus mejillas? » Estaba ya algo frustrada así que decidí preguntarle mejor. — Oye... ¿Cómo es que haces para encender tus mejillas como los focos de las ferias? ¿Es acaso de un foco muy pequeño? o ¿las luciérnagas se esconden en tus mejillas?— Dije esperando una respuesta.
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Re: La rueda de la fortuna || Samantha

Mensaje por Aidan G. Kendrick el Mar Jun 18, 2013 11:25 pm

Pude notar que me estaba viendo detenidamente, casi analizándome, ¡seguro que estaba rojo como un tomate!, en mi cabeza la maraña de pensamientos se hacía más y más grande a la vez que trataba de concentrarme lo suficiente para que mi cara volviera a la normalidad, seguro que pensaba que era un bicho raro… vamos incluso yo mismo lo pensaba en ocasiones, con más razón ella…. Y luego sonreía, esperaba que se acordara de un viejo chiste y no fuera yo quien le causara las ganas de reír.

Le lanzaba miradas pero aun mi cabeza estaba ligeramente volteada hacia el cristal, para que no la desesperación que estaba pasando. Ella continuaba con la conversación de la manera más tranquila y amena como en un momento anterior lo cual se supone que tenía que tranquilizarme… probablemente lo hacía, a un paso lento pero era mejor eso que nada. Me hablaba parte de su vida, de los vestidos que usaba, incluso bromeaba así que sonreí en respuesta a su conversación.

Y justo cuando por fin lograba recuperar el aliento (y mi color) ella se acercó a mí cuando miraba distraído hacia el suelo, comenzó a picar mis mejillas. Abrí los ojos como platos y no sabía cómo reaccionar o qué decir, hasta que de repente suspiró, parecía decepcionada, aunque no estaba seguro de por qué. -¿Qué pasa?-  Puse mis manos sobre mi rostro confundido. - ¿Tengo algo?- Y limpié mis mejillas con la manga de mi camisa.  

Entonces ella comenzó a contarme sobre su distrito, a lo cual no pude evitar mirarla totalmente atento a cada palabra que decía a la vez que todo lo guardaba en mi memoria y así no olvidarlo, cualquier dato por muy trivial que para ella pudiera parecer era prácticamente nuevo para mí, y todo nuevo conocimiento lo apreciaba como un regalo. –¿Pasarelas de moda? Es donde caminan por un pasillo y la gente los mira ¿verdad?- Tenía ideas generales de muchas cosas, aunque varias no sabía exactamente para que se hacían. – ¿Y eso para qué sirve? – Una de esas cosas que no sabía su finalidad exacta eran las pasarelas de moda, ¿qué tan importante podría ser eso? Ni idea. Entonces mientras me imaginaba a la gente caminando por el pasillo de moda Samantha me pidió que no le llamara de ese nombre, Sammy… Era algo lindo a decir verdad, y quedaba con ella. –Está bien… Sammy. – Sonreí sincero, ahora estaba seguro que el rojo tomate no me volvería a atacar la cara.


Repentinamente se acercó a mi cara de nuevo, abrió mi boca y parecía que algo buscaba… ¿pero qué podría haber en mi boca que la intrigase tanto? Entonces soltó mi boca, puse mi manos en las mejillas nuevamente sorprendido… pero ya no tanto de lo que hacía sino de lo que me preguntaba. -¿L-luciérnagas? – Miré a ambos lados, no había ninguna luciérnaga… ¿de qué hablaba? – Mis mejillas… - Así que eso era, aunque no sabía si hablaba en serio… bueno en realidad lo sabía, hablaba en serio, muy enserio según noté en su intrigada mirada. – Yo… no… no son focos, ni luciérnagas, solo… me sentía avergonzado y bueno… suele pasar que mi cara se pone roja cuando eso pasa… ¿es algo raro? ¿Nunca te ha pasado? – Los focos, las luciérnagas, los tomates rojos se hacían presentes cuando creía que ya lo había superado… nunca me había sentido así antes.





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