Cosechas Distrito 10

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Cosechas Distrito 10

Mensaje por One Hundred Games el Lun Jun 24, 2013 12:43 pm




LAS COSECHAS



El día dio comienzo, pero este sol naciente no presagiaba una rutina más, no, al contrario, hoy era uno de esos días que muchas personas tomarían como una salvación, un año más de vida, pero para otros este era el momento, un instante en el cual toda su existencia se vería afectada, donde el curso de su vida se vería replanteado y donde la muerte regresaría con el frio abrazo de una muerte silenciosa. Como siempre los hombres y mujeres se vistieron a modo correcto según su estatus, los nervios eran comunes entre algunos, para otros esto no era sino una formalidad, después de todo su edad era la superior, ¿verdad?, otros cuantos sentían pánico y esperaban con todas sus fuerzas que la fuerza superior, Dios o alguna entidad más evitase que su nombre fuese dictado sobre el fatídico escenario. No paso mucho tiempo para que avenidas y calles se viesen inundadas de jovencitos y jovencitas, todos dirigiéndose en un paso ambulante hacia la gran plaza central, aquella que para la ocasión había sido perfectamente arreglada de manera tal que se podía pensar era de reciente creación, ni más ni menos que el edificio de justicia, lugar de la reunión.

Varias mesas donde algunos agentes de la paz se ubicaban recibían a los hombres y mujeres tomando de ellos muestras sanguíneas como si de un protocolo se tratase, cientos de papeletas eran vertidas en una urna cristalina que posteriormente fue dirigida al escenario ubicándola en un pequeño pedestal al centro del mismo. Pasados unos diez minutos los hombres y mujeres fueron divididos en dos grupos, los primeros estaban ubicados a la derecha y las segundas a la izquierda, entre ellos varias rejas limitaban el movimiento y las mismas eran resguardadas por agentes de la paz, al centro un pequeño corredor creado por aquellas vallas era el único camino a tomar. Veinte minutos fueron necesarios para que desde el interior del edificio apareciese la figura de una mujer bella al menos en cuanto a facciones, hacía años que se había erradicado la grotesca imagen de una representante deformada, aunque claro, el colorido simplemente se mantenía, esta mujer, cuyo cabello era de un tinte morado muy llamativo y cuyo maquillaje era de un color carmesí muy penetrante, se mostraba alegre y vivaz, acercándose a un micrófono dando una ojeada a todos los presentes y enviándoles una sonrisa maliciosa.

No dijo palabra alguna, pues el video típico comenzó a proyectarse en una enorme pantalla colocada sobre el edificio de justicia, en este se describían los años oscuros, las rebeliones sufridas y posteriormente la instauración de la realeza, así como un mensaje extra debido a los centésimos juegos, cuando hubo terminado solo había silencio. La mujer carraspeo y con voz chillona remarcando un acento capitolino menciono -¡Bienvenidos a las cosechas de los centésimos juegos del hambre!- elevo ambos brazos emocionada y posteriormente prosiguió -¡Ahora, ya todos saben el móvil de este evento!, ¿verdad?- lanzo una risilla por demás absurda -¡Sacare el nombre de una chica y un chico!- señalo la urna cristalina donde las papeletas se mantenían estáticas -¡Ellos representaran a su distrito y serán enviados al capitolio, así que mucha suerte a todos!- indago con su mano en la urna sacando el primer nombre perteneciente a la mujer -¡La tributo femenina es Rose Amelia P.- y tras ello, esperando a que dicha chica fuera conducida al escenario y dijese su edad, saco la segunda papeleta -¡El tributo masculino es Milan Z. Bayer- el proceso se repitió, una vez finalizado se tenían ya ambos tributos quienes fueron escoltados al interior del edificio donde tendrían derecho a una pequeña despedida.

-¡Que la suerte este siempre de vuestra parte!- comento la señorita dándose media vuelta y alejándose de aquel escenario hasta perderse junto con los tributos en el edificio de justicia, apenas sucedió esto los agentes de la paz ordenaron a que la gente desalojara el lugar, poco a poco la plaza quedo nuevamente vacía y aunque la gran mayoría estaba a salvo por otro año, dos de los jóvenes ahora se encontraban en sus últimos momentos dentro de su distrito, probablemente la última vez que se verían con vida con sus seres queridos, los juegos acababan de iniciar.

~REGLAS ~

  • Este es un tema de post único, en dicho post se debe describir desde su llegada hasta la selección. Esta regla solo puede ser rota por los tributos, ellos tienen permitido hasta un máximo de 2 post [uno donde son elegidos, el siguiente donde están en el escenario y son dirigidos al edificio de justicia].
  • Todos los demás pueden postear en este tema [ciudadanos comunes e incluso capitolinos que asistan a la cosecha para ver, así como mentores].
  • Los tributos tienen derecho a un post de “despedida”, dicho post debe ser en el edificio de justicia y puede ser de post único [post donde se inventa la despedida] o si tienen familia hacerlo como tema Flash Back.
  • A partir de este momento todos los temas de los tributos ajenos a los juegos son considerados Flash Back.
  • Los tributos deben tener un avatar obligatorio, si no se tiene se puede pedir uno en la zona gráfica.
  • Los tributos que no posteen en esta zona igualmente serán respetados, pero si un tributo no tiene actividad antes de los entrenamientos será considerado inactivo y tomado como NPC.
  • Los NPC serán manejados por la administración.

Este tema estará abierto hasta el día 26 de Junio.


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Re: Cosechas Distrito 10

Mensaje por Rose Amelia P. el Mar Jun 25, 2013 12:08 pm

La pequeña herida que los agentes de la paz habían abierto para la muestra de sangre aún le escocía un poco, pero no era nada que no pudiera soportar. Se había acostumbrado luego de seis años acudiendo religiosamente a aquellas infernales cosechas, siempre con el corazón en un puño, viendo las malditas esferas a rebosar con papeletas entre las cuales sabía que estaba su nombre. Seis veces éste año.

"¿Amy?"

Un llamado la hizo salir de sus pensamientos, pero no alzó la cabeza para ver de quién se trataba ni intentó responder en voz alta. Reconocía el timbre de quien llamaba, y sabía que hablar sólo provocaría que recibiera miradas extrañas de quienes estaban a su alrededor.

"Amy, te están sudando las manos. Tranquilízate."

"Para ti es sencillo decirlo." Pensó en respuesta. "Tú no estás en riesgo de ser escogido para el vasallaje."

"Rory peligra tanto como todos." Replicó una voz más aguda que la primera, Amy no pudo evitar torcer los ojos por la aparente reprimenda de River Song. A ella no le quedaba ese papel, debió ser Donna quien viniera y la regañara, pero ella estaba tan nerviosa como la misma Amelia por la cosecha. "Ya sabes que no te dejaremos sola, así que mejor cállate."

Contuvo el impulso de responder que en realidad nunca había hablado, pues sabía que no tenía caso discutir con River. En vez de eso, decidió clavar la mirada en sus botas y esperar a que la colecta diera inicio. No había escuchado las noticias sobre de qué trataría el vasallaje, pero si de algo estaba segura era que sería mucho más peligroso que el resto de los juegos... como si los normales no fueran suficientemente terribles ya.

Echó un vistazo a su alrededor, notando apenas que todo mundo llevaba ropa blanca. Ah, sí, ese era el atuendo del día de la cosecha... lo había olvidado por completo, ahora se sentía demasiado fuera de lugar por llevar una camisa roja a cuadros y jeans con botas cafés... bueno, daba igual, ¿no? No la habían regañado ni nada por el estilo, y el azar no se pondría en su contra sólo por llevar un color más llamativo que los demás.

Sin embargo, parecía que se había equivocado demasiado.

¡La tributo femenina es Rose Amelia Pond! — Gritó la mujer del Capitolio, y luego de eso, no escuchó nada más.

¿Qué? ¿Ella? No... no podía ser. Era su última cosecha, tenía animales de los cuales debía hacerse cargo al regresar. Ella no podía ir a los juegos, no debía, no quería. Miró a su alrededor, esperanzada, buscando a alguien más que respondiera a ese nombre o a alguien que deseara presentarse voluntaria... pero no, no había nadie que tomara su lugar.

Sabía que debía comenzar a andar antes de que algún agente viniera por ella, pero sus piernas se negaban a obedecer. Su corazón latía enloquecido contra su pecho y sentía que la cabeza le iba a explotar intentando procesar esa información, como si le estuvieran apuntando con un arma desde ese instante.

Una muchacha que estaba parada a su lado le dio un empujoncito para que se atreviera a andar, y eso fue todo lo que sus pies necesitaron para despertar y comenzar a caminar. Vacilante y algo temblorosa, caminó a como pudo hacia el escenario, donde además de los anfitriones, la esperaba una de sus varias alucinaciones con una mano extendida y una sonrisa triste en los labios.

Sé valiente, Pond. — El Doctor pasó su brazo sobre sus hombros en un abrazo que sólo ella podía notar para darle fuerzas y la acompañó así hasta el micrófono para que se presentara. Amy se tragó el miedo y respiró profundamente antes de hablar.

Amy Pond, diecisiete años. — Dijo con una voz tan altanera que no demostraba lo aterrada que estaba y, sin esperar a que le dijeran que podía entrar al edificio de justicia, dio media vuelta y se perdió entre ambas puertas.




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