Cosechas Distrito 1

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Cosechas Distrito 1

Mensaje por One Hundred Games el Lun Jun 24, 2013 11:18 am




LAS COSECHAS


El día dio comienzo, pero este sol naciente no presagiaba una rutina más, no, al contrario, hoy era uno de esos días que muchas personas tomarían como una salvación, un año más de vida, pero para otros este era el momento, un instante en el cual toda su existencia se vería afectada, donde el curso de su vida se vería replanteado y donde la muerte regresaría con el frio abrazo de una muerte silenciosa. Como siempre los hombres y mujeres se vistieron a modo correcto según su estatus, los nervios eran comunes entre algunos, para otros esto no era sino una formalidad, después de todo su edad era la superior, ¿verdad?, otros cuantos sentían pánico y esperaban con todas sus fuerzas que la fuerza superior, Dios o alguna entidad más evitase que su nombre fuese dictado sobre el fatídico escenario. No paso mucho tiempo para que avenidas y calles se viesen inundadas de jovencitos y jovencitas, todos dirigiéndose en un paso ambulante hacia la gran plaza central, aquella que para la ocasión había sido perfectamente arreglada de manera tal que se podía pensar era de reciente creación, ni más ni menos que el edificio de justicia, lugar de la reunión.

Varias mesas donde algunos agentes de la paz se ubicaban recibían a los hombres y mujeres tomando de ellos muestras sanguíneas como si de un protocolo se tratase, cientos de papeletas eran vertidas en una urna cristalina que posteriormente fue dirigida al escenario ubicándola en un pequeño pedestal al centro del mismo. Pasados unos diez minutos los hombres y mujeres fueron divididos en dos grupos, los primeros estaban ubicados a la derecha y las segundas a la izquierda, entre ellos varias rejas limitaban el movimiento y las mismas eran resguardadas por agentes de la paz, al centro un pequeño corredor creado por aquellas vallas era el único camino a tomar. Veinte minutos fueron necesarios para que desde el interior del edificio apareciese la figura de una mujer bella al menos en cuanto a facciones, hacía años que se había erradicado la grotesca imagen de una representante deformada, aunque claro, el colorido simplemente se mantenía, esta mujer, cuyo cabello era de un tinte morado muy llamativo y cuyo maquillaje era de un color carmesí muy penetrante, se mostraba alegre y vivaz, acercándose a un micrófono dando una ojeada a todos los presentes y enviándoles una sonrisa maliciosa.

No dijo palabra alguna, pues el video típico comenzó a proyectarse en una enorme pantalla colocada sobre el edificio de justicia, en este se describían los años oscuros, las rebeliones sufridas y posteriormente la instauración de la realeza, así como un mensaje extra debido a los centésimos juegos, cuando hubo terminado solo había silencio. La mujer carraspeo y con voz chillona remarcando un acento capitolino menciono -¡Bienvenidos a las cosechas de los centésimos juegos del hambre!- elevo ambos brazos emocionada y posteriormente prosiguió -¡Ahora, ya todos saben el móvil de este evento!, ¿verdad?- lanzo una risilla por demás absurda -¡Sacare el nombre de una chica y un chico!- señalo la urna cristalina donde las papeletas se mantenían estáticas -¡Ellos representaran a su distrito y serán enviados al capitolio, así que mucha suerte a todos!- indago con su mano en la urna sacando el primer nombre perteneciente a la mujer -¡La tributo femenina es Elise A. Bugle.- y tras ello, esperando a que dicha chica fuera conducida al escenario y dijese su edad, saco la segunda papeleta -¡El tributo masculino es Zero C. Darkland.- el proceso se repitió, una vez finalizado se tenían ya ambos tributos quienes fueron escoltados al interior del edificio donde tendrían derecho a una pequeña despedida.

-¡Que la suerte este siempre de vuestra parte!- comento la señorita dándose media vuelta y alejándose de aquel escenario hasta perderse junto con los tributos en el edificio de justicia, apenas sucedió esto los agentes de la paz ordenaron a que la gente desalojara el lugar, poco a poco la plaza quedo nuevamente vacía y aunque la gran mayoría estaba a salvo por otro año, dos de los jóvenes ahora se encontraban en sus últimos momentos dentro de su distrito, probablemente la última vez que se verían con vida con sus seres queridos, los juegos acababan de iniciar.

~REGLAS ~
  • Este es un tema de post único, en dicho post se debe describir desde su llegada hasta la selección. Esta regla solo puede ser rota por los tributos, ellos tienen permitido hasta un máximo de 2 post [uno donde son elegidos, el siguiente donde están en el escenario y son dirigidos al edificio de justicia].
  • Todos los demás pueden postear en este tema [ciudadanos comunes e incluso capitolinos que asistan a la cosecha para ver, así como mentores].
  • Los tributos tienen derecho a un post de “despedida”, dicho post debe ser en el edificio de justicia y puede ser de post único [post donde se inventa la despedida] o si tienen familia hacerlo como tema Flash Back.
  • A partir de este momento todos los temas de los tributos ajenos a los juegos son considerados Flash Back.
  • Los tributos deben tener un avatar obligatorio, si no se tiene se puede pedir uno en la zona gráfica.
  • Los tributos que no posteen en esta zona igualmente serán respetados, pero si un tributo no tiene actividad antes de los entrenamientos será considerado inactivo y tomado como NPC.
  • Los NPC serán manejados por la administración.

Este tema estará abierto hasta el día 26 de Junio.


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Re: Cosechas Distrito 1

Mensaje por Elise A. Bugle el Mar Jun 25, 2013 2:50 am

Anoche apenas no dormí, no fue por los Juegos, no, ellos me daban igual, tan solo tenía 8 teselas y un montón de comida mala en la alacena. Mucho chicos tenían muchas mas que yo, no iba a salir y si llegaba a hacerlo, bueno, si llegaba a hacerlo, tampoco sería para tanto, pero si para mi madre, ella, bueno, ella... cuando tuve 12 años ella me hizo prometer que no me presentaría voluntaria y que  no pediría teselas, teselas que no me hacen falta en realidad, pero de ningún iría a los Juegos. Como se ha visto no le he echo caso y ahora me siento algo mal por todos los disgustos que le voy a dar. Pero anoche no dormí porque me puse a pensar en mi padre y en que me dijera si estoy aquí y en como acabaría convenciendo a mi madre para que me pudiera presentar voluntaria a los 17 años, porque para mi padre esa era la edad ideal para ir a los Juegos. Pero anoche, anoche pensé en él y en todo lo que me diría si me viera ahora y en todo lo que pasó este año. Lo primero es que me echaría la bronca por varias cosas, por ser una simple intermedia y por darle tantos disgustos a mi madre.

Mi madre me tenía el vestido preparado sobre su cama y como no, era precioso, era uno de los vestidos que ella se puso en una de las cosechas, me dijo que fue el que se puso cuando tenía 16 años, pero a mi me quedaba genial. Con catorce años ya era mas alta que mi madre, pero ella me dijo que era tan alta porque mi padre era muy alto también, tan alto como yo y mas. El vestido era entero de color blanco, tenía unos preciosos encajes en la zona de la espalda y unos volantes en la zona de la falda. Di varias vueltas sobre mi misma y vi como se levantaba la falda, era precioso. Mi madre también me dio los zapatos, eran nuevos, esos si que eran nuevos, eran blancos y totalmente cerrados. No nos faltaba el dinero, así que no comprendía porque mi madre me había puesto uno de sus vestidos, ya que ella los quería tanto, pero me alegro de que lo hubiera echo. Luego de eso me senté en una silla delante del espejo y dejé que mi madre me peinara como lo había echo en los años anteriores. Me hizo un moño bajo rematado con algunas trenzas, como siempre los peinados de mi madre, son bonitos y siempre me quedan bien por alguna extraña razón. Cuando mi madre terminó de peinarme me dijo que el desayuno estaba listo, así que me fui directa al comedor, quería ayudar a mi madre pero el desayuno ya estaba servido, así que me puse a comer, había tostada para untar con mantequilla o con mermelada de fresa, mi favorita, había leche y zumo de naranja, avena y unos dulces que aún estaban calientes, mi madre los acababa de traer de la panadería, yo me comí casi todos. Me di cuenta que los días de la cosecha y mi cumpleaños mi madre es siempre muy amable conmigo y no se queja por nada de lo que hago, aunque lo haga muy mal y también me di cuenta que los días de la cosecha yo como mas de lo que suelo comer, mucho mas, es por los nervios, aunque nunca lo admitiré en voz alta.

Comencé a caminar hasta la plaza y cuando llegué me di cuenta de que era de las últimas en llegar. Esperé pacientemente a que me registraran e introducieran mis ocho papeletas en la urna. Con un paso lento me fui a colocar a mi sección. Estaba lleno de chicas como yo, bien vestidas y algo asustadas aunque con demasiado ego como para admitirlo. Posiblemente fuera la mas alta de todas aquellas chicas y de algunas con uno o dos años mas. Giré mi cabeza hacia la enorme pantalla antes de que comenzaran a pasar el vídeo, el que pasaban siempre y el que algunos ya se sabían y del que yo repetía algunas partes en mi memoria porque no recordaba del todo y nunca me iba a aprender. Luego miré a la extraña mujer que estaba muy feliz de estar allí, yo también sonreí, aunque unos segundos después no supe porqué lo hice, simplemente sonreí. Tomé una gran cantidad de aire cuando metió su mano en la urna y no lo solté hasta que escuché mi nombre. Pensaba que me iba a morir, me iba a morir porque no podía respirar. Me tomé unos segundos para recuperar el aire y luego... espera... ¿a dicho mi nombre? sí, voy a los Juegos, mas bien voy a morir en los Juegos, pero no voy a dejar que nadie vea que soy débil, así que salgo al pasillo central que no me queda demasiado lejos y subo al escenario con un paso mas lento aún del que llegué a las filas. Mi cabeza va aceptándolo todo, va suplicando que alguien se presente voluntaria, que algún alma caritativa se presente por mi, pero me temo que eso no va a ser posible. Miro a la mujer fijamente mientras subo al escenario y ella me mira con su sonrisa. Yo siempre he querido ir a los Juegos, pero no ahora, estos son los centésimos Juegos, mas duros que nunca, nunca va a haber unos Juegos mas duros que estos y no tengo posibilidad alguna de ganar.

Me paro al lado de la mujer -Elise A. Bugle, 14 años- 14 años, mi esperanza de vida está muy baja. Espero a que digan el nombre del chico y no se ni siquiera quien sale elegido. Sigo mirando al frente, mirando a mi madre, aguantando las ganas de llorar, ganas que ella no se ha podido aguantar, porque ya está llorando y veo al resto de madres darle las felicitaciones, su hija va a ir a los Juegos, pero ella no está nada feliz, puede que muchos piensen que esté llorando de alegría, pero se que cuando la vea tras el escenario me va a decir una cosa te lo dije.

Camino hasta la habitación en el Edificio de la Justicia. Solo me tengo que despedir de mi madre, no tengo a nadie mas que a ella. La despedida con mi madre es muy corta, al menos para mi, no hablamos, tan solo llora y yo me aguanto las ganas de hacerlo porque luego las cámaras me van a ver y si me ven llorando sería todo un desastre, me tacharían de débil, y no puede ser. Mi madre no habla, ni siquiera me dice te lo dije. Cuando la llamaron me miró me dio varios besos en las mejillas y uno en la frente, y se fue mirándome. Me gusta tener este bonito recuerdo de mi madre, el último recuerdo de ella, no le he dicho nada, me voy a morir y nunca le he dicho lo que la quiero y lo agradecida que estoy con ella por todo lo que ha echo por mi luego de la muerte de mi padre y antes de esta y tan solo me quedo allí, sentada en aquel sofá esperando a que me llamen para decir que tengo que tomar rumbo al capitolio, no hay nadie mas para verme.

Camino hasta el tren con la mirada de todos los periodistas sobre mi y el chico que ahora si me tengo mejor a ver, es mucho mas mayor que yo y lo he visto un par de veces, pero nada mas. Entro en el tren pensando que nunca me podré aprender el vídeo de la rebelión y el origen de los Juegos que pasan siempre el día de la Cosecha, y que esta cosecha la tendría que haber aprovechado mas y que tendría que haber aprovechado mas todo el año, ahora solo puedo pensar que nunca mas podré repetir las palabras de aquel vídeo.





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Re: Cosechas Distrito 1

Mensaje por Zero C. Darkland el Jue Jun 27, 2013 12:58 pm

Aunque la mayoría de las personas desearía que no existieran los juegos, yo deseo entrar a ellos con ansias, el año pasado los tributos elegidos eran buenos pero creo que yo puedo ser mejor, no me molesta dejar a mis hermanos solos durante un tiempo puesto que sé que voy a volver como triunfador de estos juegos, yo no quería ganar los juegos por el dinero ni por la fama y fortuna que estos producían si no por el orgullo y por estar aunque sea solo un tiempo fuera del mundo verdadero y entrar a un mundo donde solo sobreviviría el más hábil, el más fuerte, el más intrépido, estos juegos son más de habilidad que de fuerza, y bueno en eso yo soy muy bueno además de que mi entrenador me ha obligado a aprender a ser cauteloso y a atacar cuando menos se lo esperen cosa que nunca aprendí porque suelo ser muy atrabancado, a utilizar las armas y a estar siempre alerta.

Daba vueltas en mi cama sin saber que hacer, aún era muy temprano y yo ya no tenía sueño, patee las sabanas tirándolas al piso quedándome a la intemperie con la ventana abierta ya que en la noche anterior y en toda la madrugada había echo un calor infernal. Cuando por fin dio la hora de levantarse me senté en la orilla de mi cama, me sacudí el pelo y di un gran suspiro antes de que uno de los tipos que ayudaban en mi casa abriera la puerta para informarme que tenía que meterme a la bañera de una buena vez y que lo tenía que hacer rápido ya que el resto de la gente ya estaba en el centro del distrito esperando por la cosecha y no querían llegar tarde el magno evento.

Me metí a la bañera como era de costumbre, abrí la regadera y deje que el agua cayera por mi cuerpo sintiendo como me recorría todo el cuerpo, levante la cabeza un poco, cerré los ojos y me puse a imaginar que pasaría que este día si mi nombre saliera elegido como tributo para los próximos juegos y de que pasaría si yo llegase a morir en la arena y ya no hubiera nadie más en casa para mantenerlos con vida y para llevar el dinero hasta ellos, obviamente mi padre no lo haría y mi hermana tampoco sabría como hacerlo. Termine mi ducha ya que llegaron a interrumpirme y a sacarme prácticamente de ella, me sequé con una bata que tenía mi nombre escrito en la parte de atrás y me dirigí a mi habitación para ponerme la ropa que ya me  habían puesto sobre mi cama, una chaqueta negra, unos pantalones azules, y una playera gris fue todo lo que me pondría hoy.

Baje directo al comedor para empezar a desayunar, esta vez nadie de los tipos que estaban allí dijeron nada ya que al parecer toda la tensión estaba centrada en la cosecha, no se que pensaban ellos pero yo sentía como todos ellos quería que si alguno de mis hermanos saliera como tributo yo me debería de presentar a voluntario, aunque bueno igual pensaba hacerlo saliese quien saliese. Termine mi desayuno y me levante de la mesa mirando a todos de reojo retirándome hacía la sala esperando que fuera un poco más tarde para salir de casa, me puse de pie y me dispuse a ir directo a la plaza central.

Caminé desde mi casa hasta el centro ya que como ya era costumbre yo no quería estar con toda esa bola de ineptos que tenía como compañeros de distrito, ya estando en el centro, los agentes de la paz nos separaron a todos por secciones desde los más nuevos hasta los que ya tenían 18 y este sería su ultimo año en la cosecha, me coloque casi por el centro de todos quedando en buen lugar para observar a mis demás hermanos, salió el alcalde del distrito y se dirigió al frente dando unas palabras o más bien las mismas palabras que dijo el año pasado y el pasado y el pasado... Noté como la mayoría de las personas que estaban ahí no dejaban de temblar y algunos hasta lloraban. "PATÉTICOS", no es posible que estén así en estos momentos cuando es donde más fuertes y seguros se deben mostrar, yo solo deseaba que los integrantes de mi familia o por lo menos mis hermanos no estuviesen llorando o mostrando cualquier muestra de flaqueza porque si lo hicieran yo me molestaría mucho ya que la gente no puede creer que mi familia es débil, porque no lo es.

Por fin ha terminado el aburrido discurso del presidente y ahora si viene la parte que más me gusta y que he estado esperando durante todos estos años, el momento de la selección de los tributos donde por fin me podría presentar a voluntario para entrar a los juegos y demostrar de que estoy hecho. Miraba como se acercaban a la urna de las mujeres y sacaba el nombre de la que sería mi compañera este año, la mire fijamente inspeccionando cada parte de ella, no puede verse débil o eso nos jodería ambos en cuanto a patrocinadores, la observe en todo momento hasta que las siguientes palabras que salieron del alcalde me penetraron en todo el cuerpo dejándome en shock de momento ya que no me esperaba escuchar lo que escuche en ese momento.
El alcalde menciono mi nombre y yo no logré hacer más que apretar todos los músculos de mi cuerpo hasta que el movimiento brusco de uno de los agentes de la paz me hizo volver a la realidad.
~Suéltame mierda~ No sabría que consecuencias podría tener mi reacción ante el agente en un futuro pero que más daba, solté mi brazo del suyo de un tirón fuerte y me abrí paso yo solo de entre todos los que estaban ahí empujando y maldiciendo a quien se me pusiera en frente, escuchaba el llanto de alguien en el fondo de la plaza, sabía que era mi hermana menor, Annie, subí hasta donde me indicaron y me acerque al micrófono para decir mi nombre.
~Zero Darkland, Zero Caleb Darkland, 17 años~ Repetí dividiendo mi nombre para que quedara clavados en la mente de todos, voltee a ver a mi compañera sonreí y me di la vuelta para irme a sentar a mi lugar asignado, me senté y espere a que el alcalde terminara su discurso y nos dejaran por fin dirigirnos al palacio para esperar que nos metieran al tren y nos llevaran directo al Capitolio.

Cuando nos metieron al palacio de justicia me acerque a un agente de la paz y le pedí que por favor no dejara que nadie me visitara, que prohibiera la entrada a todos, no quería ver lagrimas en nadie y mucho menos lástima, no moriría, no diría adiós.

Salimos del palacio de justicia y las cámaras ya estaban sobre nosotros, una sonrisa salió de mi rostro y voltee a ver a mi compañera, era más chica que yo por mucho así que más le valía comenzarse a hacer de pantalones y ha hacerse fuerte porque de lo contrario sería una tributo fácil de vencer y como ya dije los patrocinadores nos darían la espalda.
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